En él, el rostro de sentimientos enfrentados, sabe que está a punto de perder esa pieza de puzzle que tanto le costó encontrar, pero también que posiblemente, no fuera su pieza y alguien anhelará encontrarla.
Poco a poco, se liberá la tensión de sus musculos, y empiezan a mirarse, y asi, se funden en un gran abrazo, un abrazo de despedida, un abrazo de estación, en el que sin palabra alguna, se desea suerte, se desea felicidad, sin reproches...
Montate, ya está aquí, le susurra entre lagrimas; ven siempre que quieras e intenta ser feliz.
