Era una fría tarde de invierno, estaban en su banco preferido, nadie les molestaba,a ella le resbaló de su bonita nariz una lágrima, ¿que te pasa? le preguntó el, ella apenas podia articular palabra, demasiadas sensaciones para su joven cabeza. Sabes que siempre voy a estar contigo, eres mi princesa, mi sirena, la que un día llenó mi corazón de sus canticos, recuerda que soy ese que saltó a la marea sin saber nadar, el que daría por ti su vida ,si ello salvara tan solo una de tus sonrisas; Al oir esas palabras, ella estalló en mil lagrimas, abrazandolo con fuerza, hasta marcar con sus fragiles manos su fuerte cuello.
¿Como es posible, pequeña? El tiempo que paso contigo, es tan intenso como un beso tuyo, y una eternidad cada minuto sin verte; ¿que me has hecho? ¿que clase de magia ha hecho que pierda, cada uno de mis sentidos por estar contigo?
La piel de ambos cambiaba de textura, cuando estaban cerca, no hacia falta hablar porque sus miradas lo decian todo, y no hacia falta tocarse para hacer trotar a sus corazones; qué poco les hacia falta para ser felices...
Tan pronto llegó, tan pronto se fué, pero añoranza a su presencia en su alma se quedó.
Presencia que algun día con ilusión, esperó reencontrar, y asi poder recordar a lo que tanto un dia amó.
