¿Alguien ha sentido la pérdida de la cosa amada? ¿Quien no se ha sentido abatido por la pena de no poder recuperar algo? Dichoso el o ella, porque a veces, no hay segundas oportunidades, los sentimientos, van y vienen, vienen y van, y no preguntan, solo siguen su curso.
En ocasiones franquean grandes montañas sin esfuerzo alguno , o se desvanecen en tímidas praderas, pero logran alcanzar su objetivo,si el destino así lo quiere.
Intentamos recuperar esos sentimientos perdidos por todos los medios, empeñados en obligarlos a dar marcha atrás, a recorrer esas grandes distancias, pero esta vez, al revés. Además, se lo ponemos fácil, le allanamos esas montañas y le quitamos el rió de su curso, de repente, nos paramos a pensar, que si un día no hubo obstáculos y pudieron llegar a hacer su papel, por mas que se los quitemos no hará cambiar su rumbo.
En ese ir y venir, pensamos que ya está bien, que no hay que esforzarse en buscar, sino en dejarse encontrar; porque de ello, dependerá que el amor siga su camino; amor que un día quisimos cambiar y que aguardaba encontrarnos , y fué el dia en el que aprendimos a dejarnos amar y así enamorarnos.
