sábado, 13 de marzo de 2010
Dejame que te hable
Estoy acostado en la cama y siento un fuerte dolor en el pecho, la primera reacción es asustarme, algo pasa, mi pulso se acelera ,el sudor empapa mi frente, me intento tranquilizar y después de sosegarme y saber que todo esta bién y que no va a pasar nada, recapacito sobre que ha podido pasar, que ha hecho que no encuentre control a un corazón desbocado, en silencio lo escucho, me dice que tambien quiere participar de mis vivencias, que se emociona cuando río, cuando lloro, cuando algo me preocupa, me pide disculpas si a veces es tan impulsivo, pero es que hay sentimientos que no se pueden esconder,el me dice, es ver su cara y tengo que bombear mas fuerte para contener esos nervios que me incitan besarla, es sentir su olor y me retuerzo por captar cada atomo de su esencia y es escuchar su voz cuando no puedo parar de trotar cual caballo a la carrera, pero hagamos un trato, ponte una benda para no verla, tapate los oidos para no escucharla y sobretodo no pienses mas en ella; Lo siento,le digo yo, no hay trato, tienes todo el derecho a ponerte como quieras, pero no me anules, no trates de hacer que no disfrute, aunque solo sea por un momento, de esas sensaciones, esas que completan lo incompleto e ilusionan mi vida. Y ahora te escucho...